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Jun 29, 2015
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Los lugares comunes: un clásico pa’ todo público

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El reloj jodido, y si, aunque no quiera y no quiera nadie y en el principio de este palabrerío ya estemos más metidos en el asunto que otras cosas, amanece lunes, y la bandera de #chidoYchale ya está aquí, para ofrecerle estos bellos momentos de relajación y esparcimiento en donde a usted el mundo -como a nosotros usted- le importa un carajo.

Este lunes le toca silla al asunto de los clásicos, pero como sabemos que de otros portales llenos de sabiduría usted esta hasta la madre, acá no hurgaremos en su religión pastizales y pelotas, o en su top ten semanal para compartir asfixia al cubículo de al lado, tampoco (y mire que me mordí porque para joder era maravilla) nos lanzaremos a los Flaubert, Dostoievsky o Platónes de jícama, acá toca turno a los clásicos de hoy y siempre: los rejodidos lugares comunes.

Si, es así, justo como lo está pensando, ya hablar de la idea de los clásicos es un jodido lugar común de nuestras facultades de hombres modernos, tan remasticado como la fiaca de los días, los no eres tu, soy yo que no tengo ni puta idea, los refranes, anecdotarios, albures y demás cosas únicas que avalan con alto porcentaje de certidumbre, esa identidad que lo hace tan increíble y genial ¡Por favor sea mi amigo!

El lugar común es casi comedia de situación gringa, en donde las risas grabadas deben aparecer ante cualquier epifanía, historia familiar, de borrachera, de incomodidad, rupturas en noviazgos, reconciliaciones de telenovela y todo aquello en donde el héroe, que es usted por supuesto, sale victorioso porque en este mundo de cuádruple moral (échele que hay oferta), siempre reinará el avispado, el señor carisma y el amigo ideal que conforta todas las rebeldías.

Sácate las babuchas mi grandísimo Homero, que denso anda el carnal que escribe esto (otro lugar, cheque na más que atento ando).

Como siempre, acá. Más que entretenimiento para sus horas de oficina, estas líneas pretenden ser gotas de charco que lo salpican justo el día que hasta plancho su camisa, ya lo sabe usted, perdida de tiempo, insulto a su inteligencia y por supuesto, un enorme pedestal en donde anda trepado uno lanzádole bolas de papel remojado en la nuca (que talento, otro lugar, y este incluso de infancia y adolescencia).

En beneficio de sus dudas, le diré que triste y verdaderamente obsceno, todos somos presa de esa carga apestosa de los lugares comunes, y para muestra, sólo dese un rol por los temas abordados por nuestra bandera en este arenero llamado #chidoYchale, pero el asunto no está en entregarse y dejarse ir de lleno y sin resistencia, sino en andar, casi como un acto en pro de la supervivencia, siempre contra ello, siempre contra todo, y así, por las mañanas cuando la gorda o el castroso de la oficina, la escuela o su vecino lo salude con un falso -Buenos días ¿Cómo estás Juanito?- responda con certeza y seguridad -hoy, jodido, pero bueno supongo que sonreírte me hará mejor el día-

Aplique su grandeza y sea creativo, también si le entra al revolcón de los lugares comunes, es parte de la resistencia (otro lugar pa´ terminar con bríos y cariño hasta la médula).

@PlafElSalto

 

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