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Jun 16, 2015
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Simulacros

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Jodidos tiempos en donde uno se tiene que ir a la maquina y apechugar para escribir sobre conceptos de los que no se tiene ni la más puta idea, pero bueno, el señor sensato que define los temas en este estercolero llamado chidoychale (sensato que nunca falta entre los locos) puso en la mesa del día “el amor en los tiempos de las redes sociales”, y entonces uno apechuga.

Si usted amable lector, sigue en pie y no ofendido o llorando por las primeras líneas, es momento de cerrar está página y seguir el camino sensato en donde convive con esas bellas inteligencias que le hacen el día, porque bueno, de seguir aquí, probablemente termine ofendido.

Pero como el público NO lo pide y a mi me importa un carajo, hablemos de los simulacros, perdón, del amor en estos tiempos:

Si con orgullo presume en su biografía su relación de corazoncito azul, fotos de besos, abrazos y sonrisas garantidas, siento venir e informarle que es presa fácil de un simulacro.

No se espante no ando juzgando su “amor” corcholata, ni su libertad aparente, en donde las leyes del wifi, 3g y apapacho virtual en forma de manita gobiernan sus días, en todo caso, sólo ando lanzado palabras cual idiota que es uno en pro y siempre beneficio de las dudas.

El simulacro en que participa, se llama delirio social y necesidades aprendidas, usted ama, lo siente, lo presiente, se le alborotan hasta los espasmos y entonces, por alguna razón desconocida de ego y compilado de expectativas, rinde homenaje a su amor, colocándolo frente a todos, y maravillando al mundo con su humanidad y hermosura en las Redes Sociales, después, vienen las felicitaciones, los comentarios que avalan, los que se burlan “originalmente” de la situación lastre (tal vez por envidia, tal vez porque son los Schopenhauer que necesitábamos en el mundo) y así sucesivamente, la fila de los amigos, los de ella, los familiares, los que ni sabe quién coño etc.

Pero el asunto acá no es que usted plante esas rosas en el estercolero (note que es la palabra del día) ni siquiera incluso que estás se den, las corte y las regale, el asunto en todo caso, es ¿Por qué la necesidad de las rosas?

Querido lector, espero no se confunda, el que acá escribe no sabe siquiera de que carajo va eso de las rosas, el amor y los granos, sólo infiere grandes tonterías y se pone a pensar si en verdad este simulacro, es aval, carta compromiso, firma con huella digital y sobre todo vestigio de esa bella circunstancia de los besuqueos con su amada o ado.

Quizás, en resumen uno anda jodido y amargado, y eso que llama simulacro (venido al mundo como producto y satisfacción para otro, que requiere certezas de que usted es su camarada y convive y coexiste y se van a beber en sociedad amablemente y con mucho cariño ) sólo es la digestión de haberse comido desde chavo las mágicas líneas de Pessoa en donde el hechicero heterónimo profesa “Amar es pensar y yo casi me olvido de sentir sólo de pensar en ella” y entonces, si la onda me basta en pensarte como para qué coño los pedestales en pro de las estrellitas con baba en la frente.

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