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Jul 1, 2015
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Revuelta de Haymarket

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Pretendía hablarle de José o de Silvestre, pero después me vino a la mente que de revueltas uno no tiene ni idea, acto siguiente, me puse a pensar si acaso el año 1789 no encajaba ya con la palabrilla esa, y encajaba por supuesto, pero tampoco iba a venir y chutarme unos párrafos de revolución francesa, porque además la historia para mi es como patada en el orto y después uno caga fuego y para que le cuento banda del escusado y los desechos.

Después, pensé seriamente en terminar la nota, artículo o cosa esta con el párrafo anterior y que esa fuera ya la revuelta, pero caí en el juego y entonces, para que el señor sensato tenga sus datos de entretenimiento de este miércoles de mier… que vengan las Revueltas.

En el año de 1886 (100 años antes de mi nacimiento, se que le vale pito, pero que bonito es eso de la correspondencias inútiles) tuvo lugar en el país vecino, jodido e imperialista del que todos somos presa, un acontecimiento que después trascendería en efeméride, día de descanso y cosa que usted festeja porque le dan el día y se toma unas chelas aunque no sepa ni de que carajo viene el asunto.

El hecho del que les hablo, fue llamado la revuelta de Haymarket, tuvo lugar en Chicago el día 4 de mayo de 1886, consistió en el punto de quiebre de una serie de protestas comenzadas por los obreros desde el 1 de mayo en pro de reivindicar la jornada laboral de 8 horas, y si mi carnal, acá piense usted en lo jodido que es su vida con sus jornadas de oficina que lo definen y le dan tanto placer en botellitas descorchadas de éxito y orgullo.

La revuelta de Haymarket consistió en un acto pacifico en donde alrededor de 20 mil obreros se dieron cita para protestar y hacer valer los derechos que concernían a las jornadas laborales justas y hacían valer la máxima: 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño y 8 horas para el hogar, durante el acto, todo transcurría chévere y en calma, hasta que los siempre abusados famas del planeta consideraron que una vez terminada la manifestación, la presencia de los obreros en ese lugar, era una inminente amenaza. Y así, una vez concluido el acto, 180 policías que esperaban con calma se dirigieron al lugar y comenzaron a reprimir a la multitud, acá todo huele a capítulo normal de cualquier lugar en donde a uno le pica la silla y se sale a quejar, pero triste realidad, de repente, ante dicha represión, dentro de la multitud un artefacto explosivo voló en dirección a los policías causando la muerte de uno de ellos y heridas a otros cuantos, ante esto, los 179 policías restantes abrieron fuego contra los obreros, hiriendo y matando a un sinnúmero de ellos.

En los días siguientes se detuvo a centenares de obreros, los cuales fueron golpeados y torturados y acusados del asesinato del policía, años más tarde, 8 de los presuntos responsables del incidente fueron juzgados y condenados, se afirma que dicho proceso (como es costumbre en estos ambientes de bienestar y oportunidades) fue en todo momento una farsa y se realizó sin respetar norma procesal alguna, sobre el verdadero culpable se cree firmemente que no fue más que un esquirol cualquiera infiltrado en el movimiento.

Y así, sin quererlo y como de costumbre, gracias a algunos muertos, este hecho de 1886 dio lugar posteriormente a la conmemoración del 1 de mayo, si, ese mismo 1 de mayo en que usted no asiste al trabajo y se rasca la panza y los huesos.

La onda con las revueltas sin duda es un asunto que se multiplica y huele a tantos y tantos capítulos parecidos en esta película humanidad apta para todo público, y como siempre, lo pone a pensar a uno, si acaso en nuestra bella y pacífica comodidad, no haría falta reivindicar alguna que otra cosa para no joderse la vida con un futuro garantía de que se la paso haciendo millonadas para unos cuantos.

En fin bandera, si arma la revuelta en su oficina, comience por los baños, hágame caso, candado y panfletos en rojo y negro, y seguro hasta lloran los paseantes.

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