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Ago 18, 2015
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Un mochilazo sin regreso

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Agarra la mocla y se lanza a la aventura, y piensa, que en esa idea comprada de darle vuelo a la hilacha y a la libertad, se vuelve el indomable libertador de todas las ideas pos modernas, libertad acorralada, libertad marcada con piedritas, libertad en luz neón brillando en la oscuridad, y el asunto con las moclas es que también fueron opresión cuando las chicharras y cuando morro, y cuando el trabajo y cuando el servicio militar y entonces sin quererlo siquiera, agazapado en su sillón del camino y sus tenis mil kilómetros, su viaje no aplica cual coyote cósmico en la feria del chile (pregunte ya sabe, acá uno es bien amable con las respuestas) ni tampoco lo vuelve magicamente en Alexander Supertramp quien sacudiéndose este mundo, murió mágico, en su soledad, ante el mismo horizonte que le cae encima y hoy dedica usted a su teléfono celular.

El compadre mencionado merece acá unas cuantas líneas, sin el lastre tan vulgar y ridículo de la aventura, Alexander Supertramp se lazó con su mochila a sacudirse las ideas de un mundo destinado a los procesos, a los estándares y escaleras en pro de complacencias y el éxito tan maravilla del que se bebe usted las quincenas o se amarra las corbatas.

El carnal, nacido en una sociedad gringa de cuarto de libra, decidió emprender su búsqueda de libertad y dándole vuelta a las ideas se largó en busca de una odisea en Alaska, donando sus ahorros, emprendiendo pequeños trabajos, conociendo y contactándose en verdad con la gente, Supertramp logró su odisea fatal y mágica, tras negarse a dar vuelta a su principio y prioridad McCandless (supertramp) murió en su Alaska soñada, trágico y fatal suplicando por ayuda, hoy la historia de Supertramp es juzgada, idolatrada y puesta como ejemplo de un sinfín de estupideces humanas, al final, su viaje, escrito en su diario que contiene 133 días de libertad y circunstancias, sólo será un recuerdo, un souvenir de las nostalgías, y sólo para él, quizás, en ese lecho agónico de muerte en donde escribió

“S.O.S., necesito su ayuda. Estoy herido, cerca de morir, y demasiado débil para hacer una caminata. Estoy completamente solo, no es ningún chiste. En el nombre de Dios, por favor permanezcan aquí para salvarme. Estoy recolectando bayas cerca de aquí y volveré esta tarde. Gracias, Chris McCandless. Agosto”

será la libertad, el dolor, la inanición, la sed, el asombro.

Para más información, como ya sé que es huevo y le patean las letras que no son como ver la televisión, chútese Into the Wild, película chévere en donde se cuenta un poco más de este carnal.

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