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Ago 26, 2015
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Ya viene, el puto Big Brother

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La idea de que miles de personas con un nivel de ingreso económico medio-bajo pasen sus tardes observando cómo pasan sus tardes un grupo de personas con todas las comodidades en una casa propiedad de la empresa mayoritariamente responsable de que pocos o nadie se interese por las millones de familias que pasan sus tardes realizando actividades indignas para medio sobrevivir y de vez en cuando, con algún apoyo del gobierno, juntar su dinero para contratar el servicio de tv de paga que ofrece la empresa antes mencionada y sentirse un poco más cerca de pertenecer al primer grupo de personas que a su vez no están ni cerca de pertenecer al segundo grupo de personas y mucho menos al grupo de personas que dirigen la empresa responsable del impedimento social para mirar hacia abajo me parece despreciable. Es decir, me caga Big Brother.

Es curioso cómo, mientras en otras países, con otros públicos, se piensa que los realities tipo Big Brother funcionan para satisfacer esa difícil necesidad de morbo, de gozo ante la desgracia ajena, en México toma un tono más aspiracional; supongo, por los resultados de la primera oleada de estos programas en el país y por lo que aparentemente apunta a un relanzamiento, que aquí la gente quiere ver a los participantes triunfar porque le gustaría ser como ellos, porque se fuerzan a verse reflejados en la pantalla de lo que es una simulación de la simulación, no la realidad. Es el cliché pero no por eso menos verdadero, decir que mientras la gente se emboba con las telenovelas y el público que se considera más maduro con los realities, en México hay millones de familias sufriendo problemas ante los que un productor o guionista enmudecerían, aquí las niñas no sólo sufren el abandono o el problema de conseguir trabajo como en 16 & pregnant, aquí además el médico les miente sobre el daño de la leche de fórmula, el promedio de ingreso para una persona sin estudios es 90% menor y para colmo es probable que la mayor parte de ese dinero se vaya en medicinas, porque ante la desinformación los males están a la vuelta de la esquina.

En el último año me he topado con todo tipo de experiencias tan descabelladas que en un televisor se verían inverosímiles, hablo de familias enteras enfermas, al borde de la fatalidad trabajando 14 horas al día por un ingreso grupal de 4 mil pesos al mes, hogares entre la mierda (literal) que persisten ante la falta de opciones, embarazos adolescentes desatendidos, extorsiones familiares… no hay duda del porqué nos cuesta tanto mirar hacia lo que consideramos abajo y no hay nada de malo en despejarse de vez en cuando mirando un televisor, pero le sugiero estar atento porque lo que realmente importa, lo que requiere su atención no lo va encontrar en ese recuadro.

Mientras tanto hágame un favor y desestime Big Brother, sólo como mensaje para los productores, señal de que tenemos noción de lo que sucede a nuestro alrededor.

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