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Sep 9, 2015
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Teledramas

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Como de costumbre yo de conceptos no tengo ni idea, así que si usted me lanza el asunto drama o teledrama o cualquier cosa de esas, yo de madrazo recurro al diccionario porque en verdad no tengo ni idea y entonces:

Obra en que prevalecen acciones y situaciones tensas y pasiones conflictivas, y entonces… uno comienza a rascarse.

Hace una semana una esperanza teatro me dijo en la cara que yo soy un ejemplo en vida del teledrama del mexicano, yo, con mi dejo siempre de claro que no, que se jodan todos, me negué, reproché y me dije – Plaf, no, tu eres un wey mucho más precario- pero, después de dos o tres comezones la esperanza afirmó que sí, que el teledrama Plaf es una verdad total aunque me cueste y le castre.

El porqué, simple, en mi, prevalecen las acciones dramáticas, subidas de tono, los reproches inútiles, los suspiros a destiempo, los rostros de frustración evidentes y arrebatos con las manos, pero aguanta, acaso no la esperanza también anda por esos lares (nota: grabarla cuando da sus discursos) y así, cayendo en el absurdo, los berrinches y los conflictos inútiles y el golpe en la cara de lo convencional-intento-de-salida-o-entrada-no-convencional que se anda revolcando y dándome patadas.

Y entonces el teledrama acontece, que si por la morra que se crispa o no se entiende, que si por la vida medio miserable y jodida, que si porque me da una pinche comezón en la entrepierna y rascarse esta mal visto etc. Y después viene la idea y su expansión, el mexicano en su vida cotidiana, tanto el que ve como el que huye de los otros teledramas, los basura y vende finales, el papel entonces, imagino, es un revolcón medio rascucacho, venido a más cuando la intimidad aumenta, venida a menos cuando de querer impresionar y sentirse don identidad apremia, y yo me pregunto si en verdad ¿El mexicano es entonces expresivo hasta los limites o es sobrio, ajeno u indiferente? Y todo esto de las expresiones del teledrama más que una conducta aprendida o una herencia cultural, no es una catarsis jodida por tanta frustración de ser sin los pedos de ser algo o alguien o Fulanito seguido de título o adjetivo o reconocimiento de los amigos por chido, ogt o sensato.

El asunto es que yo, ignoro todo eso, pero sé de antemano que por increíble actuación o performance, de todas esas actitudes del teledrama, los finales no son lo que se esperaba, sino una mezcla entre el viejo del costal caminando levantando latas y un carnal en su casa sentado en su cuarto de a solapa sin espectadores ni aplausos.

Tal vez el teledrama es parte hasta de nuestras pestañas, con finales jodidos y malas interpretaciones del mártir, el sacrificio, y por supuesto del espectador o cooprotagonista, tal vez, yo soy un imbécil tremendo y no acepto mi condición, creyendo que Wakefield (Creo ya le conté y si no le dejo el link al final) fue tan humano, como mi gesto y mi delirio cuando un berrinche mal puesto.

En fin, de vuelta al teledrama, ojalá también pasaran las escenas en que uno, sólo está en el baño por horas, escribiendo estas chingaderas.

Acá el link mi telebanda: http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=56&Itemid=30&limitstart=3

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