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Oct 23, 2015
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LE CUENTO ALGO, AL CHILE, POR FA NA MAS NO CHILLE

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Por lo general yo siempre le hablo al chile, aunque usted no lo crea, aunque usted no entienda o aunque a usted le valga un reverendo pito, como a mi usted, cada vez que escribo uno de estos artículos, no sé si a usted le pasa pero a mi por ejemplo, cada vez me da más hueva, me repito hasta el cansancio y todo esto se vuelve una gran mierda que no aporta, ni ayuda, ni entretiene, ni le sirve a usted.

Pero al menos hablarle al chile si es un continúo valioso en toda esta porquería, también están otros continuos jodidos, las muertes, las protestas no escuchadas, los amores fallidos, las madres que se traga y la gastritis, colitis, diarrea y las pinches lombrices que le piden pastelitos, al chile, los pastelitos saben bien chido y de pensarlo eso de desparasitarse da un puto asco.

En fin, la expresión ayuda, avala y hasta le da caché al pedo este, al chile, no manzano o de árbol o pasilla, es entonces un referente para no andarse con jaladas, pero como en realidad explicar su cometido a mi me vale un poco, mejor, a manera de confesión, amable y siempre con cariño les cuento lo sucedido en la vida chafa de un disque poeta:

AL CHILE

Amaneció miércoles, y hubo tres nubes gigantescas, me amaneció lágrimas, medio por marica, medio porque el drama y los aprendizajes malos de la literatura, después, quizás fue valor de ese que uno lanza y se arrepiente cuando aún no termina ni la frase, entonces, fue verdad, afirmación de lo fatal que ya era espera y pronostico seguro, ella dijo basta, no podemos forzar esto que sólo ocurre en tu cabeza, y mi cabeza fue entonces el abismo, se acuerdan, a veces les cuento de eso, y el vértigo y tirarse sin paracaídas y verga Ícaro de nuevo, entonces fueron más lágrimas y hacía frío, y uno no se contiene aunque terceros o paseantes, aunque la máquina de frente y la oficina, tan simple como ella cuando los moscos le pican y no puede dejar de rascarse, igual cayeron y mojaron las teclas y el papel se lleno de mocos, sacudida terrible, sacudida tan grande y ella, tan pequeña y tan baile y tan risa.

Todo al chile y sin consuelos, sin falsas complacencias exceptuando el -eres un gran chico, siempre tengo la suerte de tipos maravillosos, aunque no pueda amarlos como ellos quisieran-

Al chile es así de simple, sin ataduras, sin retrasos, y entonces amputación de tres cuartos de brazo, los órganos fantasma y este día, otro día, día en que el maniquí no llegó a la oficina.

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