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Oct 12, 2015
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Vida exitosa: me salió un grano en la espalda, me alcance con la mano y pude rascarme.

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El sábado pasado sin expectativas y cual actitud chilanga de pseudolector, contrapelo y contra usted, porque ya sabe, me caga y no hay modo y ya por favor, al menos deje comentario y quéjese o parece que le escupo a diario y usted muy indiosincrático recibe hasta con amor el gargajo, en fin, el sábado pasado me lancé a esa madre llamada feria del libo del zócalo de esta capirucha, y entra tanta mierda en papel bond amarillo o a colores o couché, me dio hambre, y así ,me eché al plato unas enchiladas campesinas que estaban a toda madre, eso carnales, es el éxito.

Después sucedió el fin de semana y mientras en pijama era espectador del putobowl (Dallas vs. Putriotas) y me comía una sopa pinche que preparé en el cuchitril, recibí un dos tres insólito mensaje, como no queriendo la cosa, de la morra que me anda causando granos, preguntando, si nos veíamos, eso banda, es el éxito.

Después amanece lunes, le hablan a uno ingenuamente de átomos y partículas detrás de una gran bofetada de empatía y uno se va a la maquina y apechuga como siempre para darle a usted algunos párrafos menta madre.

El éxito se lo venden en botellitas, en cédulas profesionales, en títulos para la estancia, o en aplauso concurrido, se lo venden en arroz a la salida, en objetivos satisfechos y metas cumplidas, se lo venden hasta en palabras como paz, tranquilidad y auto último modelo, en viaje de iluminación a las Europas y sonrisa garantida porque esta vivo, se lo venden, se lo embarran, se lo regalan como accesorio pa sus días y así se va su vida gateando a la espera, en la búsqueda, a carreras detrás del compa para ver si se cansa y entonces lo agarra y fin, una vida exitosa.

Yo pienso mucho en el concepto del mundo como representación y voluntad (simón ya sabe, Schopenhauer) y entonces, palabras como el éxito me son bien lejanas, un día publique un par de librillos y todos me felicitaban, era tan extraño, no me gané nada, no era mi cumpleaños, no estaba descubriendo las fuentes de algún manantial ni mucho menos enamorando a la morra causa granos, los libros sucedieron y quizás suceden, en el delirio colectivo: que exitoso, en el argot de los famas que felicidad y que proactivo, yo pienso en que después nos fuimos a comer un pozole y estuvo chido, de nuevo las apariciones, el éxito de nuevo, cosas así bien simples, un trompo de regalo, una noche mirándola dormida, un maniquí que causa euforia, una limonada de coco y que gire este pinche estercolero en busca de sus iluminaciones.

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