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Nov 26, 2018
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“Me has hecho mucho daño y pensaba que era normal…”

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Muchas mujeres están dejando el miedo a un lado y están rolando sus experiencias de violencia que vivieron con perfectos desconocidos y hasta con los hombres que creyeron amar.

“Esta carta va a ser la última que te escriba, y en ella te voy a decir adiós para siempre.

Me has hecho muchísimo daño y no lo veía. Pensaba que era normal… No es normal que me pegues por cualquier cosa que no te gusta. No es normal que si yo no quiero hacer el amor contigo, tú me obligues. No es normal, que si yo estoy vestida de una manera, tú te celes y me tenga que cambiar de ropa…”

Ese es un pedacito de la carta de despedida que ‘Julia‘ le escribió a sus esposo cuando se dio cuenta que la violencia y su dependencia emocional ya habían ido demasiado lejos.

La verdad: yo te he dado todo, y yo de ti dime ¿qué he tenido? No he tenido nada, solo desprecio. No has sabido valorarme. Hasta aquí he llegado. Ya no aguanto más. Basta ya de tanto pensar en ti y vivir solo para ti. Dios me ha dado a mis hijos, que son la luna y el sol, que me iluminan y me dan calor y son la fuerza de mi corazón. Tú estabas en él, y poco a poco te has ido. Te has ido cuando me pegabas, me chillabas y abusabas de mi. Te has ido cuando no te importó que tuviera a mi hija en brazos y me atacaste con una silla. No tienes sentimientos”.

Hace años, Amnistía Internacional publicó el Iceberg de la Violencia de Género: hasta arriba lo que está a la vista de todos los que rodean a una víctima, como el asesinato, la agresión física, la violación, el abuso sexual, los gritos, las amenazas, los insulto… 

Hasta abajo están las humillaciones, el desprecio, el chantaje emocional, la culpa…

Julia es una de las tantas mujeres que han pasado por el Centro de Emergencia de la Fundación Luz Casanova, donde llegan víctimas que acaban de terminar con el maltratador, que abandonan su hogar y su familia.

Lo más gacho es que en la mayoría de los casos todos se dan cuenta de la dependencia emocional que traían hasta que han tocado fondo.

Julia termina su carta así:

“Ahora voy a empezar a luchar por mis hijos y por mí. Tú ya no estás en mi vida. Hasta aquí he llegado. Se acabaron todas tus mentiras, tus palabras que están vacías, que sí, son muy bonitas, pero no hay nada hecho. El único “te quiero” o “te amo” ahora es el de mis hijos, y es puro y sincero, no como el tuyo, que es dañino. Nunca más quiero estar contigo. Quiero ser feliz con mis hijos, que es lo más grande que tengo, y lo voy a lograr. Te voy  a sacar de mi ser, y mis hijos y toda la gente que me quieren, me van a ayudar. Tú no vales nada. Yo valgo más que tú. Tú no tienes sentimientos ni escrúpulos. Eres un animal. Adiós. Hasta nunca”

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#OyeTúPincheMacho
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