El partido más caro de la historia en el Coloso de Santa Úrsula costó hasta 245,000 pesos el boleto de hospitalidad —más de cuatro salarios mínimos anuales— mientras afuera, el pueblo que no pudo entrar cobró factura adentro: a Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca y aliado declarado de Trump, lo recibieron a gritos