Docenas de madres rastrean fosas clandestinas con las manos y la nariz mientras el crimen organizado las amenaza de muerte. Eso sí es valentía al cien — y también es una vergüenza nacional que nadie quiere ver.
📖 El backstage
En Mazatlán, Sinaloa, el colectivo Corazones Unidos por una Misma Causa busca cuerpos enterrados bajo torres de enfriamiento y pantanos. Son parte de cientos de grupos de familiares que, sin sueldo ni protección del Estado, hacen el trabajo forense que el gobierno no hace. El crimen organizado ya los tiene en la mira: amenazas directas, desapariciones de buscadoras y ataques documentados se multiplican en todo el país. México acumula más de 100,000[1] personas desaparecidas en el contexto de la guerra contra el narco — la cifra oficial más alta de América Latina.
✅ LO CHIDO
Estos colectivos han localizado cientos de fosas clandestinas que las autoridades nunca encontraron. Sin recursos, sin escáneres, sin protección, operan con palas y conocimiento del territorio — y siguen apareciendo a buscar aunque haya amenazas. La neta: son de poca madre.
❌ LO CHALE
¡Ah chingá! El mismo Estado que no busca a los desaparecidos tampoco protege a quienes sí lo hacen. Al menos 23[2] buscadoras han sido asesinadas o desaparecidas en México desde 2018 — y los mecanismos oficiales de protección para activistas siguen siendo chafos, lentos y sin dientes reales.
💣 100,000[1] desaparecidos oficiales en México
Equivale a vaciar completamente ciudades como Oaxaca o Mérida — y seguir sin encontrar a la mayoría.
Si las buscadoras hacen el trabajo del Estado y encima las matan por hacerlo, ¿quién responde por eso — y cuándo?
Imagen: Neneqo Fotógrafo / Pexels

