Tu chamaco de 15 años ya mezcla creatina en su agua antes de entrenar. La pregunta no es si funciona — es si su cuerpo todavía puede pagarlo.
📖 El backstage
La creatina es un compuesto que el cuerpo produce de forma natural en hígado, riñones y páncreas, y también entra por carne y pescado.[1] Como suplemento, mejora el rendimiento en ejercicios de alta intensidad aumentando las reservas de fosfocreatina en el músculo.[1] En adultos con entrenamiento constante, la evidencia la respalda bastante bien. El problema es que los estudios clínicos en menores de 18 años son escasos, y las principales organizaciones pediátricas no la recomiendan para ese grupo de edad.[2] En México, donde el mercado de suplementos creció un chingo en la última década, los gimnasios de barrio ya la venden sin ningún filtro.
✅ LO CHIDO
En adultos sanos, la creatina monohidratada es uno de los suplementos más estudiados del mundo: más de 500 ensayos clínicos avalan su seguridad y eficacia para ganar fuerza y masa muscular.[1] Algunos estudios preliminares en adolescentes deportistas de alto rendimiento no encontraron efectos adversos graves con dosis controladas.[2] Al chile, si un joven ya tiene desarrollo físico avanzado, entrena en serio y hay supervisión médica, el riesgo no parece catastrófico según la evidencia disponible.
❌ LO CHALE
¡Ah chingá! — los riñones de un adolescente todavía están madurando, y la creatina eleva los niveles de creatinina en sangre, lo que puede confundir pruebas de función renal y enmascarar problemas reales.[2] La Academia Americana de Pediatría advierte que ningún suplemento ergogénico, incluyendo creatina, debe usarse en menores sin supervisión médica estricta.[3] Y wacha esto: la mayoría de los chamacos no toman dosis controladas — copian lo que ven en TikTok, sin saber su peso, su estado de salud ni si el producto trae otras sustancias mezcladas.[2]
💣 El 8% de los adolescentes en EU ya usa suplementos como creatina[3]
Sin receta, sin análisis previo y sin que su pediatra lo sepa — solo siguiendo rutinas de influencers fitness.
Si la ciencia adulta dice que es segura pero la ciencia adolescente dice ‘faltan datos’, ¿a quién le hacemos caso mientras los estudios llegan? ¿Vale el músculo extra el riesgo de jugar con riñones que aún no terminan de formarse?
Fuentes
Imagen: Itzel Sandoval / Pexels

