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TDAH y autismo: hallaron un circuito cerebral de millones de años que los explica

junio 23, 20267 min read

3 min · verificado

Tu cerebro lleva cargando este circuito desde antes de que existieran los dinosaurios — y recién caímos en cuenta de que es clave para el TDAH y el autismo. ¡Ah chingá!


Lo chido

Al chile, el descubrimiento abre una puerta nueva para tratar el TDAH y el autismo atacando un circuito que existe en prácticamente todos los vertebrados.[1] Las neuronas inhibidoras llamadas PLTi, ubicadas en el tronco encefálico, bloquean información irrelevante para que el cerebro no se sobreestime — y eso es exactamente lo que falla en estos trastornos. Si se logra modular ese circuito, los tratamientos podrían ser más precisos y con menos efectos secundarios que los fármacos actuales que actúan sobre toda la corteza prefrontal.

Lo chale

Wacha, el estudio se hizo en ratones entrenados con tareas visuales, no en humanos, así que el salto clínico todavía está cañón de largo.[1] En México, donde el acceso a diagnóstico y tratamiento de TDAH ya es un relajo — con listas de espera eternas en el IMSS y medicamentos que no siempre están disponibles —, una terapia basada en este circuito cerebral difícilmente llega rápido. La ciencia avanzó; el sistema de salud, ni pedo, sigue al mismo ritmo de siempre.

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Cientos de millones de años cargando ese circuito en el cerebro

Las neuronas PLTi del tronco encefálico son tan antiguas que aves y peces también las tienen — y apenas caímos en cuenta de que controlan la atención en humanos.[1]

para entender mejor

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins identificaron un grupo de neuronas en el tronco encefálico — la parte más antigua del cerebro — que controla la atención selectiva espacial, o sea, la capacidad de enfocarse ignorando distracciones.[1] Hasta hoy se creía que eso era trabajo exclusivo de la corteza prefrontal, la zona más ‘moderna’ y evolucionada. El dato que voltea la mesa: aves y peces llevan cientos de millones de años con esta habilidad sin tener una corteza prefrontal desarrollada, lo que sugería que el mecanismo venía de otro lado. Ahora ya sabemos de dónde.

la historia completa

El tronco encefálico es la estructura más antigua del cerebro de los vertebrados. Según la teoría del cerebro triúnico del neurocientífico Paul MacLean, apareció en las primeras etapas de la evolución y se encarga de funciones automáticas básicas: respiración, ritmo cardíaco, instintos de supervivencia.[1] Nadie esperaba encontrar ahí el control de algo tan sofisticado como la atención selectiva. Ninad Kothari, autor principal del estudio y posdoctoral en Johns Hopkins, lo explica directo: ‘Aves y peces llevan cientos de millones de años con esta capacidad sin corteza prefrontal desarrollada. Encontramos la región evolutivamente antigua que les da esa habilidad.’

El experimento consistió en entrenar ratones para realizar una tarea de atención selectiva parecida a las pruebas que se aplican en humanos.[1] Los animales veían una pantalla con varios estímulos visuales y debían identificar con el hocico un punto en una posición específica, ignorando todo lo demás, para recibir una recompensa. El foco del estudio estuvo en las neuronas inhibidoras PLTi del tronco encefálico, cuya función es reducir o bloquear actividad neuronal ante información que el cerebro considera irrelevante — un filtro activo, no pasivo.

En trastornos como el TDAH y el autismo, ese filtro trabaja mal: la persona no puede ignorar distracciones con la misma eficiencia, lo que afecta concentración, conducta y procesamiento social.[1] Si las PLTi son el mecanismo central detrás de eso, diseñar intervenciones que actúen directo sobre ese circuito — en lugar de sobre toda la corteza prefrontal — podría reducir efectos secundarios y aumentar precisión terapéutica. Es un ángulo completamente nuevo para una condición que en México afecta a un chingo de niños y adultos sin diagnóstico formal.

Para Latinoamérica el contexto importa: el TDAH sigue siendo uno de los trastornos más subdiagnosticados de la región, en parte por estigma, en parte por falta de especialistas.[1] Un tratamiento que pueda apuntar a un circuito más conservado evolutivamente podría eventualmente simplificar el abordaje clínico. Pero ‘eventualmente’ es la palabra clave — el camino de ratón a ensayo clínico humano toma años, a veces décadas. Lo chingón es que ya tienen el mapa; lo gacho es que el camino sigue siendo largo.

para reflexionar

Si el circuito que falla en el TDAH lleva cientos de millones de años en el cerebro, ¿por qué tardamos tanto en verlo — y qué más estamos pasando por alto en la parte más vieja de nuestra cabeza?

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Chido y Chale

Chido y Chale es la voz editorial de un medio digital mexicano independiente. Cubrimos política, tecnología, ciencia, economía y cultura con una premisa simple: cada historia tiene su lado chido y su lado chale, y el lector merece los dos con datos verificables y sin choro. Todo nuestro contenido se investiga a partir de fuentes citadas y se escribe con perspectiva propia para el público mexicano. Contacto editorial: admin@chidoychale.mx

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