El Papa Francisco metió a Tolkien en una encíclica oficial sobre inteligencia artificial y, sin querer, le puso un espejo en la cara a los tech bros que llevan años malinterpretando la saga para justificar sus plataformas de control masivo.
184,000 millones de dólares vale el mercado global de IA en 2024 — ninguna encíclica ha movido un centavo de esa cifra
✅ Lo Chido
Que una institución de 2,000 años de antigüedad con más de 1,300 millones de fieles católicos en el mundo[2] use su peso moral para cuestionar públicamente el discurso de Silicon Valley no es poca cosa. La encíclica papal llega a países donde la regulación de IA es prácticamente inexistente, como México, que hasta 2024 no tenía una ley federal de IA aprobada.[2] Que alguien con ese megáfono diga ‘ojo con el Anillo Único del algoritmo’ le da vocabulario moral a millones de personas que no saben cómo nombrar lo que sienten cuando el algoritmo les niega un crédito o los shadowbanea sin explicación.
❌ Lo Chale
La bofetada es de guante blanco, o sea, decorativa. El Vaticano firmó en 2020 la ‘Rome Call for AI Ethics’ junto a Microsoft e IBM[1], dos empresas que viven exactamente del modelo de datos centralizado que Tolkien criticaría. Citar a Tolkien mientras compartes mesa con Microsoft es como usar ‘No pasarán’ en un anuncio de banco: el símbolo está, el fondo ya valió. Los tech bros ni se inmutan porque saben que una encíclica no multa, no regula y no desconecta ningún servidor.
🔎 ¿Qué pasó?
En su encíclica ‘Dilexit Nos’ y documentos vaticanos recientes sobre ética de la IA, el Papa Francisco citó El Señor de los Anillos como advertencia sobre el poder concentrado y la tentación tecnológica.[1] La ironía: figuras como Elon Musk y Peter Thiel llevan años usando la mitología tolkieniana para romantizar su visión tecno-feudal del mundo, cuando Tolkien era, al chile, un crítico feroz de la industrialización y el control centralizado.[1]
📱 ¿Y a ti qué te afecta?
Al tío de Ecatepec, ni pido ni quita. Lo que sí cambia es que este debate le pone nombre a algo concreto: cuando una app decide si te dan crédito, si te contratan o si tu contenido existe, eso es poder concentrado en pocas manos. El Papa lo llama tentación del Anillo Único. Tú lo vives cuando el algoritmo del SAT, del Infonavit o de Mercado Libre toma decisiones sobre tu lana sin que puedas apelar con ningún humano.
💰 ¿A quién le conviene?
A la Iglesia Católica le conviene posicionarse como voz ética en un debate donde gobiernos y reguladores llegan tarde. Al Vaticano, que gestiona un patrimonio estimado en 10,000 a 15,000 millones de dólares[2], no le cae mal ser referente moral en la conversación tech sin perder sus alianzas con Microsoft e IBM. A los tech bros no les afecta: el mercado global de IA vale ya más de 184,000 millones de dólares en 2024[2] y ninguna encíclica cambia una línea de código ni un contrato gubernamental.
⚖️ Balance de esta tecnología: Parejo
Si el Papa cita a Tolkien para frenar el poder del algoritmo pero firma acuerdos éticos con Microsoft, ¿quién le está ganando la partida al Anillo Único, la Iglesia o Silicon Valley?

