No es una foto provocadora. Es una foto que duele justo donde tiene que doler: en el lugar donde a las mujeres se les niega el derecho a existir sin miedo.
📖 El backstage
Ana Elisa Sotelo, fotógrafa peruana, arrancó el proyecto Women of the Water[1] en 2022 en Puerto Natales, Patagonia chilena, cuando tres nadadoras le pidieron que las retratara desnudas en el agua, el espacio donde se sentían más poderosas. Lo que empezó como un retrato íntimo se convirtió en algo más grande cuando Sotelo llevó ese mismo lenguaje visual a Perú, en plena ola de feminicidios. Las mujeres se desnudaron, formaron un círculo y lo que pasó después —los gritos, las patadas, el movimiento— no estaba ensayado. Salió solo. Así es como la rabia colectiva encuentra forma cuando ya no cabe más adentro.
✅ Lo Chido
Que un círculo de cuerpos desnudos en agua helada genere más conversación sobre feminicidios en Perú[1] que meses de notas de ocho párrafos dice algo chingón sobre el poder de la imagen. Sotelo no ilustró un problema: construyó un rito. La sororidad no como eslogan de campaña, sino como coreografía espontánea de mujeres que se hartan al mismo tiempo y en el mismo lugar. Eso no se dirige, se documenta.
❌ Lo Chale
Está cañón que imágenes así circulen más en festivales de fotografía europeos y feeds de Instagram anglófonos que en los medios latinoamericanos donde ocurre la violencia que retratan. El costo lo pagan las mismas mujeres que aparecen en la foto: arriesgan su imagen, su cuerpo, su historia, y la conversación que generan sucede lejos de ellas, en idiomas que no son el suyo, para audiencias que las ven como símbolo y no como vecinas. Quién se queda con el relato importa tanto como el relato mismo.
💣 Más de 150 feminicidios registrados en Perú solo en 2024
El contexto en que Sotelo tomó esta imagen no es metáfora: es el país donde viven las mujeres del círculo.
¿En qué momento decidimos que una foto de mujeres desnudas en un lago dice más verdad que un reporte oficial? ¿Y qué dice eso de los reportes oficiales?
Fuentes

