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Forma espiral de la popó: la física que Darwin no pudo explicar

julio 5, 20267 min read

3 min · verificado

Charles Darwin se obsesionó con la forma de la caca y no pudo resolverlo. Tardamos 143 años en entender por qué el emoji de popó tiene esa forma exacta — y la respuesta es pura física.


Lo chido

Al chile, el descubrimiento es chingón porque unifica en una sola ley física algo que se ve en casi todo el reino animal. La clave es la gravedad: cuando el material cae hacia abajo, cada espira es más pequeña que la anterior y se forma el cono puntiagudo clásico — exacto al emoji. Los experimentos con espaguetis cocidos, espuma de afeitar y pasta de guisantes confirmaron que la dirección de expulsión siempre produce la forma predicha por la teoría, sin importar la especie ni la velocidad.[1]

Lo chale

Qué cagada que el modelo todavía no explica toda la variedad del reino animal. La investigación se enfoca en gusanos y en materiales de laboratorio, y extrapolar esto a mamíferos o aves está cañón porque entran en juego otros factores como la musculatura intestinal y la composición química de las heces. O sea, la física da el marco, pero la biología completa sigue siendo un rompecabezas enorme con un chingo de piezas faltantes.[1]

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143 años tardó la ciencia en responder una pregunta que Darwin dejó sin resolver en 1881

Y la respuesta no vino de la biología, sino de ecuaciones que se usan para calcular cómo se enrollan cables y fibras en ingeniería.

para entender mejor

En 1881, Darwin documentó su fascinación por los excrementos en espiral de ciertos gusanos marinos, pero nunca logró explicar la geometría. Lo que le faltó fue la teoría del enrollamiento de cuerdas elásticas, un modelo matemático moderno que describe cómo los materiales filamentosos se apilan sobre una superficie. Tres físicos de las universidades de Wageningen, París-Saclay y Ámsterdam acaban de publicar en Nature Communications la respuesta definitiva: la forma de la popó no es accidente biológico, es mecánica pura.[1]

la historia completa

Darwin publicó en 1881 un ensayo sobre gusanos de tierra donde dejó por escrito su fascinación por la geometría de sus excrementos. Los gusanos de playa Arenicola marina, por ejemplo, viven en túneles en forma de U bajo la arena costera y expulsan sus desechos hacia arriba, contra la gravedad. El resultado es una torre cilíndrica uniforme en lugar del cono clásico. Darwin no podía explicarlo y, sin las herramientas de la física moderna, nadie podía. El misterio duró más de un siglo.[1]

Los físicos Mehdi Habibi, Neil M. Ribe y Daniel Bonn encontraron la respuesta en la teoría del enrollamiento de cuerdas elásticas, un modelo matemático que ya se usaba en ingeniería para describir cables y fibras. Aplicado a heces blandas y elásticas, el modelo predice exactamente qué forma tomará el montón según la dirección de expulsión. Hacia abajo, la distancia de caída disminuye con cada espira y produce el cono. Hacia arriba, la distancia es constante y el radio no cambia, generando el cilindro.[1]

Para validar la teoría, el equipo usó materiales de laboratorio con propiedades físicas equivalentes a las heces reales: espuma de afeitar, espaguetis cocidos y una pasta hecha de guisantes calibrada específicamente para imitar los excrementos de Arenicola marina. Expulsaron estos materiales en ambas direcciones y midieron las formas resultantes. En todos los casos, los resultados coincidieron con las predicciones matemáticas, incluso al variar la velocidad de expulsión. La física manda, sin importar qué tan raro suene el experimento.[1]

El hallazgo tiene implicaciones más allá de la curiosidad biológica. Entender cómo los materiales blandos se acumulan bajo distintas condiciones mecánicas es útil en ingeniería de materiales, impresión 3D de geles y fluidos, y modelado de procesos geológicos. La forma de la popó resulta ser un laboratorio natural que la evolución ya optimizó: el gusano marino produce torres que no colapsan ni tapan su madriguera precisamente porque la física no le da otra opción. La naturaleza no hace nada al azar, ni lo más banal.[1]

para reflexionar

Si la física dicta la forma de los excrementos, ¿qué otros patrones del cuerpo que creemos biológicos son en realidad pura mecánica? ¿Dónde más estamos buscando en el lugar equivocado?

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Chido y Chale

Chido y Chale es la voz editorial de un medio digital mexicano independiente. Cubrimos política, tecnología, ciencia, economía y cultura con una premisa simple: cada historia tiene su lado chido y su lado chale, y el lector merece los dos con datos verificables y sin choro. Todo nuestro contenido se investiga a partir de fuentes citadas y se escribe con perspectiva propia para el público mexicano. Contacto editorial: admin@chidoychale.mx

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